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   LA corrupción y la impunidad, dos tumores malignos que carcomen a nuestro querido México; es una constante, casi convertida en tradición, que nuestra clase gobernante desvía recursos públicos descarada y cínicamente, roban a manos llenas el dinero que debería de estar destinado a desayunos escolares, a servicios médicos, a obra pública, a la seguridad pública, a la educación, y al no ver castigo ni consecuencias a sus atracos, cada sexenio, cada trienio o cada legislatura, se agrava cada vez más el saqueo a las arcas públicas…

POR la corrupción y la impunidad, la delincuencia, organizada y desorganizada, operan a sus anchas sin que nadie los moleste, en la mayoría de las ocasiones en abierta complicidad con la policía; según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y estudios del Tecnológico de Monterrey, señalan que en México el 98.5 de los delitos cometidos quedan impunes, la mayoría de ellos no son ni denunciados, ante la desconfianza de la ciudadanía en sus autoridades, tanto policiacas como judiciales…

PERO que no se trate de que una madre desesperada sea atrapada sustrayendo un bote de leche en polvo para alimentar a su bebé, o un hombre desempleado hurtando pañales para su hijo o un joven llevándose un desodorante de una farmacia, porque aquí sí, la policía, los Ministerios Públicos y los jueces, se ensañan para justificar su trabajo; al fin de cuentas un robo es un robo, pero:¿quién debería de estar en la cárcel: una mujer de escasos recursos que delinque por necesidad o una alcaldesa que se roba cientos de millones de pesos destinados a becas a niños de escasos recursos o a obras públicas urgentes en la ciudad?…

EN lo que respecta a la corrupción e impunidad de la clase política, los mexicanos erogamos miles de millones de pesos para pagar a una obesa y onerosa burocracia de inútiles organismos como Auditorías, federales y estatales, Contralorías estatales y municipales, que en teoría deberían de vigilar el uso correcto de los recursos públicos…

EL anuncio de que la Auditoría Superior del Estado prepara una denuncia penal contra el ex alcalde de la pobre y saqueada Soledad de los Ranchos, Juan Manuel “el Famoso, Famy, Familiar” Velázquez, y algunos de sus ex funcionarios como el ex tesorero Efraín Martínez Reyna y Juan Carlos Velázquez, ex director de tránsito, sobrino del Famy y ahora “suspirante” del PAN a la candidatura a la alcaldía de esta demarcación, por un presunto desvío de recursos por 4 millones de pesos, es una noticia agridulce…

AGRIDULCE porque “el Famy” y su camarilla deberían de estar en la cárcel desde hace ya muchos años, pues a más de cinco años de que terminó esta nefasta gestión y lo desaseado de sus cuentas; de no haber impunidad, estos sujetos ya deberían de estar purgando sus penas y obligados a reintegrar a las arcas públicas lo ilegalmente sustraído, que no son 4 cuatro millones sino muchísimo más…

PARA acabar con este tema le dejamos una parte de un escrito de León Bendesky: “La impunidad ocurre por los boquetes que existen en la legislación, en el incumplimiento de las normas por quienes deben aplicarlas, desde la policía, los jueces, los legisladores, los burócratas de baja y alta jerarquía, y los presidentes. La corrupción es una derivación de la falta de castigo. La impunidad puede asociarse con la ineptitud y también con la conveniencia. La impunidad puede enfrentarse aplicando diversos instrumentos que nos protejan de ella. Pero la conveniencia es más difícil de combatir, pues hay todo un entramado de intereses, privilegios y ventajas de por medio. Clamar contra la impunidad requiere de una mínima congruencia que aquí no siempre existe”...

PASANDO a otros temas, hoy -en teoría- deberá de entrar en vigor el muchas veces aplazado nuevo sistema de justicia penal en la entidad, decimos en teoría porque el edificio en donde arrancará este nuevo sistema, en Matehuala, todavía ayer por la noche, albañiles, pintores, electricistas, carpinteros y técnicos en audio y video trabajaban a marchas forzadas para concluir el inmueble; si en lo que respecta a la infraestructura se da este retraso, imagínese en la capacitación y entrenamiento de jueces, secretarios y demás empleados de los juzgados; por cierto, desde principios de este mes, fue nombrado como administrador Judicial del Sistema de Gestión, el responsable de planificar, organizar, implementar, controlar y dirigir los equipos que permitan desarrollar con efectividad el nuevo sistema de justicia penal, Alfredo Ochoa Rojas, hermano menor del secretario general de Gobierno, Cándido Ochoa, ¿si puede colocar como Magistrados, delegados y demás puestos a amigos, compañeros de facultad y compadres, por qué no a su pariente?, P.D.- ¡Viva la familia!… Armando Acosta


 

Martes
30 de Septiembre del 2014

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