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   CREÍMOS que comprar calzones, sería el episodio más vergonzoso que se le ocurriría a un “curulero” local como parte de sus peripecias, piruetas y chocorroles dentro de la Legislatura actual…

FALSO…

DESDE la Legislatura local pasada, la diputada Rosa María Huerta, por entonces presidenta de la Junta de Coordinación Política, prometió una rebaja al sueldo que ella y sus compañeros conseguirían; incumplieron y conservan su muy vasta y nutrida percepción económica y terminaron su encargo para irse con los bolsillos llenos…

O como sabiamente dijo alguna vez el célebre y extinto diputado “J. Carmen” (José Carmen García Vázquez), “entraron con las manos en las bolsas, y salieron con las bolsas en las manos”…

HASTA ahora, la reducción de sueldos en los servidores públicos se ha quedado, en la generalidad de los casos, como un pronunciamiento demagógico, en el que aquellos que la proponen, se quedan solos con las palabras que se llevó el viento, con su fotografía en los diarios, con un video de archivo o un audio en medios electrónicos, y con una intención que nunca fue real…

POR lo general, abundan los pronunciamientos de medidas populares como quitarse dinero de encima, cuando los servidores públicos se instalaron en fechas recientes en sus cargos, o ante la proximidad de otro proceso electoral; es decir, “voten por mí, porque me voy a bajar el sueldo”…

PASADOS los meses, se queda en asunto olvidado…

CUANDO se trata de aterrizar la propuesta finalmente traducida en demagogia, entonces los diputados se vuelven más escurridizos que la mantequilla, se encierran o hasta corren a los reporteros que se atreven a tocarles el tema…

EN definitiva, es grandísimo el peso que sienten los diputados por incumplir su promesa de bajarse el sueldo, porque vergüenza, que digamos, es poco creíble que sientan, aunque, recurriendo otra vez a “J. Carmen”, a los “curuleros” que incumplen promesas, les dura el cargo lo que señale la Constitución, pero la vergüenza permanece toda la vida…

BASTA con sacar una calculadora de 12 dígitos, para entender que no sólo se usa para el álgebra, trigonometría y cálculo diferencial e integral, sino también, para darnos una idea de todo lo que se llevan en las bolsas quienes no quieren quitarse ni un peso ni un centavo de encima; la comodidad y el abuso, llegaron para quedarse en la zona de confort.

PD. En contraste, el otro polo social, el de la gente vulnerable, no tiene ni televisión. La estadística del Instituto Federal de Telecomunicaciones ofrece un panorama de lo que se hace mal, y lo que se lleva peor. Las televisiones digitales que debía tener cada hogar durante el apagón analógico, se quedaron en reparto a medias y destinos injustos. Había 207 mil familias que se quedarían sin tele abierta, el gobierno federal tiene una lista de entrega de 285 mil aparatos. De esas televisiones, 178 mil fueron a parar con gente que no la necesitaba o que tenían teles adecuadas, servicio de cable o inalámbrica. Las cuentas dicen que cien mil 400 hogares pobres no tienen tele, o como en la fábula de Santaclós que reparte refrigeradores en los polos norte y sur, algunas fueron repartidas en zonas donde no llega tele de ningún tipo, no tienen luz o donde no llega la señal. Vaya negligencia.


 

Miércoles
24 de Agosto del 2016

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